Hoy han caído velos y nos hemos acercado con naturalidad y alegría, a compartir lo que vamos llevando impreso en nuestras memorias. No valió la pena pasar tanto tiempo luchando por convencernos la una a la otra de que cualquiera de las dos tenia razón. Ahora que viajo con el equipaje imprescindible me doy cuenta de que el tránsito por la vida tiene unos ritmos que aprender, que hay que escucharse y cuidarse más para poder escuchar y cuidar. Pero esta noche, amor, me entrego entera al humo de mi cigarrito. Y mañana al mundo nocturno de los sueños compartidos, rescatando del viaje compartido hacia lo oscuro destellos de luces en las miradas, sinergias que resultan de los encuentros con viejas desconocidas y con nosotras mismas. Nos encontraremos, amor, nos encontraremos.
Escribe un comentario