Oaxaca: ¿Al borde de una guerra civil?
Ariadna N. fue una de las catalanas detenidas y torturadas el pasado mes de agosto en el estado mexicano de Oaxaca. En este artículo nos da su visión sobre la situación política actual en la zona. 5 de Agosto. Cuatro catalanes nos encontrábamos en la Capital de Oaxaca. Son elecciones, poca gente por las calles, los comercios cerrados, muchos negocios con carteles en la puerta donde pone “en venta” o “traspaso”, numerosas pick-ups circulando por las calles generosamente nutridas de policías... En definitiva una sensación de calma tensa por toda la ciudad. Pero tras la calma hay un conflicto latente que aún no se ha resuelto y que ha dejado a su paso un balance de 26 muertos, 232 presos políticos (muchos de ellos siguen en prisión con cargos inventados) y 64 desaparecidos. Oaxaca es uno de los estados más pobres de todo México, que el año pasado vivió una revuelta popular que exigía la destitución del gobernador Ulises Ruiz Ortiz. Uno de los elementos claves del conflicto es el “arma” de presión contra el Gobierno que la sociedad civil materializó con la constitución de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca) hace aproximadamente un año. Podríamos decir que la APPO es el resultado de una lenta acumulación de luchas anteriores. En ella se sintetizan la cultura política local nacida de las asambleas populares, el sindicalismo magisterial, el comunalismo indígena, el municipalismo, el extensionismo religioso, la izquierda radical, el regionalismo y la diversidad étnica. Es un conglomerado que plasma y representa de esta manera a todos los sectores de la sociedad civil del estado de Oaxaca. Gestión del miedo Es indispensable entender la constitución y composición de la APPO para poder comprender cómo se ha organizado la represión por parte del gobierno de Ulises Ruiz. ¿Cómo se reprime a toda la población civil de una región? ¿Cómo se sostiene y legitima un gobierno cuando solo hace acto de presencia en las urnas un 20% de la población? Es evidente que la gestión del miedo es la clave en el contexto de Oaxaca. Largo es el recuento de todas las agresiones sufridas por los pueblos de Oaxaca desde el 14 de junio del año pasado, cuando se inició el conflicto con el desalojo violento del plantón de maestros en el zócalo (centro) de la ciudad. Desde entonces, cementerios y cárceles abren sus puertas para someter al pueblo de Oaxaca, que exige desde el primer momento y de forma pacífica la destitución de Ulises Ruiz. Otro elemento clave en el conflicto ha sido la reaparición de la actividad del EPR (Ejercito Popular Revolucionario) en respuesta al resurgimiento de la guerra sucia del Gobierno con el tema de los desaparecidos. De esta manera el Gobierno ha articulado un discurso en el que justifica el incremento de las políticas de seguridad y con ellas la represión. Esta situación ha sido denunciada en múltiples ocasiones por diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos. Además, a lo largo de este año, diversas comisiones internacionales se han desplazado a la zona de Oaxaca para analizar y hacer un balance de la situación real del conflicto. Los informes que se han publicado al respecto y la denuncia pública de las múltiples y aberrantes vulneraciones de los derechos humanos parece que no han trascendido al gobierno de Ulises Ruiz, que sigue con su política de terror. Pero la represión en Oaxaca no ha acabado para nada con el movimiento opositor. Al contrario, actualmente el Ejército Popular Revolucionario (EPR) sostiene una campaña político militar para exigir la presentación con vida de dos de sus compañeros de lucha. Además, diversos colectivos anti-represivos y comisiones de derechos humanos que trabajan con los presos políticos de Oaxaca (VOCAL, LIMEDDH) han iniciado también una campaña de denuncia internacional para sacar a la luz la situación que se está viviendo en las cárceles oaxaqueñas, en las que siguen encerradas centenares de personas con acusaciones falsas y cargos inventados. Las exigencias son claras: la liberación inmediata y sin cargos de todos y todas las presas políticas y la dimisión del gobernador Ulises Ruiz. Balance Haciendo balance, es evidente que si no cesan las agresiones y vulneraciones de los derechos humanos, como los secuestros, las desapariciones forzadas, las ejecuciones, las aprehensiones ilegales, los ataques de “grupos de choque” (paramilitares) y las torturas llevadas a cabo en las tenebrosas estancias en paraderos desconocidos; si las demandas sociales siguen sin resolverse por parte del Gobierno; si, por tanto, la tensión social sigue creciendo, todo hace temer un segunda oleada de violencia en las calles de la ciudad, una situación que algunos ya han calificado como “al borde de la guerra civil”. En conclusión, el actual gobierno de México queda perfectamente descrito por las palabras del subcomandante Marcos que aparecen en el último comunicado del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional): “Se cumple así lo que, desde hace tres años, venimos diciendo: allá arriba no hay principios ni convicciones; hay, en cambio, ambiciones y conveniencias. Y se cumple como dijimos: la izquierda institucional no es más que una derecha vergonzante, una derecha con aval ilustrado”. Oaxaca http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=43506
Lazarillo dijo
Lo de Oaxaca es un misterio... sólo espero que no acabe mal
27 Octubre 2007 | 09:49 PM